El último post quedó un poco raro, fundamentalmente triste, empieza muy bien y acaba de la peor manera. Por eso hoy, en este escaso rato que me queda para escribir quiero hacer algo que deje buen sabor de boca.
Os podría hablar de la Navidad, pero...¿Hay alguien original hablando de este tema? Todo esta dicho, escrito, vivido...y por favor, que se siga repitiendo, aunque a mi no me guste, pero si al menos sirve para parar un rato alguna guerra, y no me refiero sólo a las de verdad, sino a las que se libran cotidianamente en cada hogar, cada trabajo, cada pueblo, cada ciudad...eso, "amnistía navideña" por favor!!!
Esta tarde hemos aprovechado mi madre y yo para hacer las compras navideñas de turrones, peladillas y demás dulces. Comimos prontito y aprovechamos la hora de la comida para bajar al super. Ha esa hora está al mínimo de gente y se ven las cosas mejor. A ella, bueno a mi también, nos cuesta hacer esta compra un rato "no agradable". Vamos a preparar una fiesta en la que nos falta mi padre, el compañero de mi madre, su piedra de toque, y cuando hemos buscado una caja de mazapanes, yo intentaba pasar de ellos con naturalidad, a mi padre le encantaban, por eso no quería ni mirarlos, pero...ella se ha dado cuenta y ha elegido una entre la cantidad de variedades que hay, con azúcar, sin él, con forma de figurita, plano...No nos hemos dicho nada, pero las dos lo sabíamos...
Pero todo no va a ser malo. También hemos mirado y encargado a los Reyes Magos los regalos para mi sobrina, os podéis imaginar que quiere todo, muñecos, puzzles, coches....Mi madre tenía clarísimo que a la niña le encargaba un coche de muñecas, para que parezca una minimamá....a mi me corresponde el bebé. Hemos visto un supermercado/cocina enorme, hasta con productos de limpieza, y me he acordado de los juguetes que yo tenía de niña y con los que mas he jugado.
Recordé las camas de mis primas, cubiertas de muñecos en perfecto estado, tan limpios, tan vestiditos...en la mía no había ninguno, no resistían mi ritmo. Sufrían accidentes continuos provocado por las cosas menos pensadas, se caían cuando íbamos en la bicicleta que "tomábamos prestada" a Tomás, que era el único en el barrio que no nos la dejaba, ahí era donde estaba la gracia, se caían a algún riachuelo, o sufrían algún percance durante un partido de futbol...Hablo en plural porque de niña yo tenía mi gran compañero de juegos en mi primo Ángel. Nos llevamos 8 días y vivíamos en el mismo edificio, por razones de salud mi tía no podía ocuparse del bebe y de los otros tres hijos que tenía y mi madre, encantada de la vida, a la vez que me criaba a mi...se hacía cargo de Angelito. Un niño grande, moreno y guapo, y nos pasamos la infancia juntos. Tenemos la suerte de vivir en su pueblo, grandecillo, pero en nuestra zona, todavía quedaban resquicios "rurales". Disfrutamos como nadie del campo, de los ríos en verano, de la nieve en invierno....los juguetes iban a medias. En la empresa donde trabajaban nuestros padres nos hacían unos estupendos regalos de Navidad, que eran la enviada de los otros chicos. Por razones que desconocemos a Angel le tenían con una edad mayor a la que en realidad teníamos, por lo que los regalos algún año se nos hacía demasiado grandes. Un año le regalaron un tanque que había que montar de 1.500 piezas, eso para dos enanos de siete años....menos mal que teníamos a Rafa, un hermano mayor de Angel que nos echó una mano, si no hubiéramos acabado abandonándolo en un rincón. A mi me regalaban unas muñecas preciosas que acababan como ya os he contado antes....Pero el regalo que mas nos gustó, que nos llenó horas y horas de invierno frente a la estufa de leña fue un mecano. Mi madre y mi tía daban gracias por el juguete, pues era de los que nos mantenía ocupados un buen rato y ni nos pegábamos, ni regañábamos con el resto de la pandilla ni nos dedicábamos a hacer trastadas por el barrio....Era genial. Construíamos de todo, real e irreal, grúas y naves espaciales, camiones, ruedas....
Sabéis lo que voy a hacer...le voy a regalar a mi sobri un mecano....