“No estoy equivocado ¿verdad? Eres California….”
“Si…aunque hace mucho tiempo que nadie me llama así…por eso me ha sorprendido tanto, entiéndalo….llegas a un sitio desconocido y alguien te llama por el nombre que tan pocos saben que…parece una película de Serie B americana para después de comer, un poco surrealista ¿No cree?”
“Imagino que sí, claro, pero todo tiene una explicación. Mira, con la hora que es voy a cerrar la tienda, me voy a comer y te espero…si quieres date una vuelta por el pueblo…te puede ayudar”
La chica no sabía que hacer, su cara reflejaba sorpresa y preocupación. Te vienes a un sitio así buscando tranquilidad y la segunda persona con la que hablas te conoce…En su desconcierto acertó a decirle al viejo que sí, que vendría a buscarle y daría la vuelta por el pueblo. Lo hizo.
A la hora convenida estaba en la puerta del bar. El hombrecillo parecía más pequeño aún con una visera en la cabeza y un chambergo sobre su cuerpo. A la chica le había dado tiempo a pensar y, desde luego, no había llegado a ninguna conclusión lógica, por eso lo primero que hizo después de saludar fue preguntar por el “gran misterio”
“¿Cómo sabe mi nombre? He estado dando mil vueltas a la cabeza y no sé cómo ni porqué lo sabe….
“Lo sé porque te conozco, bueno, te conocí” Le cortó el hombre…”Te conocí a ti, a tu madre y a toda la pandilla con la que llegasteis aquí”
“!Yo no recuerdo haber estado aquí en mi vida¡”
“Pues si has estado, si, creo que fueron, como dieciocho meses, algo así…ya la memoria me falla, pero al verte se me ha venido todo a la mente de nuevo”
Mientras hablaban iban caminando, al dar la vuelta a una esquina Jacinto se paró. “Mira esta casa está para alquilar. No es muy grande, tiene un cuarto de estar, un dormitorio y una cocina y un baño completos y casi sin usar. Es de Mariano, el zapatero. Habían vivido aquí un montón de años y compraron un piso nuevo en la zona más allá de la Iglesia y esta casa la arreglaron para cuando venía el hijo a pasar los veranos y vacaciones, etc., pero ahora el hijo prefiere ir a la playa y luego, cuando vienen al pueblo, se instalan directamente en casa de los padres….”
La casa era de una sola planta, de piedra gris y tejado de pizarra. Delante tenía un pequeño espacio cerrado por una valla también de piedra, el suelo era hormigón, no tendría mas de diez o doce metros, pero lo que mas llamaba la atención era una parra que cubría uno de los lados de la casa, se extendía por el patio hasta formar un techado sobre una mesa de granito…”¡Es perfecta!” pensó la chica.
“¿La podría ver por dentro? Si tiene buen precio y por dentro está bien me la quedo, me encanta….”
“Es natural que te encante…te criaste aquí”
La chica ya no entendía nada de nada….Mientras se colocaba unos rizos que, supuestamente, se habían escapado del pañuelo su cabeza iba a una velocidad de vértigo…”¡Este tío está loco y me quiere liar a mi!” Pero lo cierto era que tenía una extraña sensación desde que había visto la casa….El hombre, con parsimonia, sacó del gabán una vieja foto, en blanco y negro, con los bordes dentados y desgastados con estrías por el paso del tiempo, se la acercó a la chica…
“A lo mejor esto te ayuda a entender…”
En la foto se veía una pareja de mediana edad, sin duda el hombre era Jacinto con un montón de años menos y una mujer sonriente a su lado, sentada sobre la valla una niña de unos dos años con una tremenda mata de pelo rizado, sujetándola una joven con una melena lisa y rubia que le caía sobre los hombros y sobre un vestido holgado de tirantes con un estampado de flores que le llegaba a los tobillos….el fondo era la misma casa en la que estaban ahora, con la parra mas cuidada, pero el espacio era el mismo.
“Jacinto, me lo cuenta o me da un pasmo ahora mismo. Esta es mi madre, la niña soy yo, el hombre usted…y la casa esta casa…Lo único desconocido para mí es la señora de su izquierda…”
“Pues no lo era. Además la adorabas, y ella a ti, claro. Esa es Úrsula, mi mujer…ya murió” y una honda pena pasó por la mirada de Jacinto…”La historia es larga. ¿Te vienes a la tienda, que es hora de abrir, y te la cuento?
“Loca estaría si no fuera, voy a descubrir, por azar la historia de mi vida. ¡Qué raro es todo! Lo he vivido y no recuerdo nada….” Empezaron a andar...